Groucho Marx no necesitaba bigote postizo para ser genial sobre el papel. Esta selección de su correspondencia demuestra que fue uno de los escritores más agudos del siglo XX. Sin perder jamás la ironía, Groucho se cartea con todos: desde su hija hasta intelectuales como T.S. Eliot.
El libro incluye joyas absolutas, como la legendaria carta a los abogados de la Warner Bros defendiendo el uso del nombre "Casablanca". Es una clase magistral de sátira, donde la pluma es tan rápida como su lengua. Lectura obligatoria para quien quiera aprender a desmontar la solemnidad del mundo con una carcajada elegante.
