Aquí no encontrarás la postal satinada del "orgullo" apta para el consumo masivo, ni la promesa aséptica del matrimonio igualitario. En La noche del mundo, Alejandro Modarelli despliega su abanico de cronista barroco para trazar una cartografía sentimental de la disidencia porteña.
A medio camino entre el ensayo autobiográfico y el manifiesto poético, este libro es un viaje hacia la intemperie: allí donde la "loca" histórica resiste frente al avance del gay asimilado y neoliberal. Modarelli invoca a los fantasmas de una fiesta que fue trinchera —la de los años ochenta y noventa, marcada por el sida y la represión policial— y los sienta a la mesa junto a las nuevas generaciones, reivindicando el derecho a la infelicidad, al exceso y a la diferencia.
Con una prosa que oscila entre el estilete y la caricia, el autor nos recuerda que la noche no es solo oscuridad: es una patria donde el deseo se niega a ser domesticado. Una lectura imprescindible para quienes prefieren la aristocracia de la perversión antes que la vulgaridad de la norma.