En esta novela brillante, Alan Pauls revisita la década del 70 desde una óptica inédita: la sensibilidad extrema de un niño. El protagonista es un lector precoz y un "llorón" profesional que interpreta el convulsionado mundo político que lo rodea a través de sus lágrimas.
Lejos de la épica militante tradicional, Pauls construye una historia sobre la educación emocional. Es un relato hipnótico y cerebral sobre cómo se formó la conciencia de una generación atrapada entre los cómics de Superman y la revolución. Una prosa exquisita que disecciona la intimidad del dolor.
