Elspeth McGillicuddy se convierte en la única testigo de un asesinato fugaz. Mientras viaja en ferrocarril, vislumbra a través de la ventanilla de un tren que circula en paralelo el momento exacto en que un hombre estrangula a una mujer. Sin embargo, cuando los vagones se separan, la evidencia se desvanece: no aparece ningún cadáver y la policía descarta el relato como una fantasía. Solo su vieja amiga, la inigualable Miss Marple, toma en serio la denuncia.
Ante la falta de pruebas físicas, Miss Marple deduce que el cuerpo debe haber sido arrojado en los terrenos de Rutherford Hall, una mansión aislada y decadente. Para probarlo, recluta a la joven y eficiente Lucy Eyelesbarrow, quien se infiltra en el hogar de la disfuncional familia Crackenthorpe bajo la fachada de ama de llaves.
Agatha Christie demuestra en El tren de las 4:50 por qué es la indiscutible Reina del Crimen. Con una trama de relojería que mezcla codicia, herencias disputadas y oscuros secretos familiares, esta novela es un ejemplo maestro del whodunit clásico. Una lectura obligatoria para los amantes del misterio que buscan un desafío intelectual y un final sorprendente.