Diez desconocidos son atraídos a la Isla del Negro por un anfitrión invisible. Una rima infantil en la pared y diez estatuillas en la mesa marcan el escenario. Tras una acusación grabada que revela crímenes impunes de cada invitado, comienza la cacería. Uno a uno, mueren según la letra de la canción. Con cada víctima, una figura desaparece.
Aislados por el mar, el pánico estalla: el asesino está entre ellos. No hay dónde esconderse ni detective que investigue; solo desconfianza mutua. Christie despliega su trama más ingeniosa y cruel, una obra maestra de tensión creciente donde la culpa es la sentencia. Un misterio de habitación cerrada llevado al extremo, donde la lógica falla y el miedo impera. La pregunta resuena en la mansión vacía: ¿quién quedará cuando no quede ninguno? Una lectura adictiva e imprescindible.